gallery/tapa definitiva front
Esa trampa de ver, de Diego L. García

Palabra viva, palabra en movimiento, que se hace cargo de su propia consistencia material y de la carga de sentido que porta (sentido nunca cristalizado pero palpable, que parece venir más que nada del espeso barro de la experiencia vivida), y que va abriéndose paso, como el pensamiento cuando se despoja de obligaciones ordenadoras o explicativas, como si fuera –y lo es– un impulso vital o una música. Dejar que se despliegue en toda su potencia esa corriente y nos lleve a reflexionar y a reconocernos –o a desconocernos, que es lo mismo–, porque el mundo que va trazando es el nuestro, nos guste o no, visto con los ojos completamente abiertos y con la inteligencia y la sensibilidad activadas al máximo. Administradas, esa inteligencia y esa sensibilidad, por un arte de la escritura que valoro muy especialmente, porque, a la vez que me resulta muy disfrutable, me reclama poner en juego mis mejores capacidades: hablo de la poesía de Diego L. García en general, y de la de Esa trampa de ver en particular.


Daniel Freidemberg
 



 

 

Diego L. García nació en Berazategui, Buenos Aires, en 1983. Es Profesor en Letras, egresado de la Universidad Nacional de La Plata. Escribe poesía y crítica. Entre sus publicaciones se encuentran: Fin del enigma (Ediber, 2011), Hiedra (La Luna Que, 2014), Ruido invierno (La Luna Que, 2015).

 

Prensa

Reseñas caprichosas, en La primera piedra

"La idea era desarrollar una poesía ensayística", en TELAM

Al ver ¿verás?, en Solo Tempestad

 

52 p. 17 x 13 cm. 

ISBN: 9789874083012
2016