Propiedad Horizontal, Damián Lamanna Guiñazú ,

Propiedad horizontal, de Damián Lamanna Guiñazú

La casa de Damián es su palabra, su poesía es su hogar, ahí convive con el recuerdo de su madre, con el de su padre, con su infancia y su juventud hecha carne en un conurbano sensible, el periplo letal de las mudanzas, los trenes, los hospitales, las plazas, la mansedumbre del barrio, la tardecita chapándose a un horizonte hecho fuego. Entonces, con una naturalidad poderosa, aparece el almanaque emocional que estructura su familia, su amor, su deseo, el abrazo perfecto en el silencio justo. Propiedad horizontal es conmovedor, escrito con paciencia, con criterio y con huevos. La lectura avanza, pasan las páginas y, como los perros cuando comen pasto, cada poema purga un espacio propio dentro de una casa infinita que, de un modo u otro, determina como personas a los que se levantan y se acuestan ahí, los salva de la incertidumbre que hay en el afuera. Un lugar que, por lo menos en este libro, solo sirve para colorear, para edificar un secreto, para tomar posición, para darle más valor al adentro: un mundito de reconstrucción, una trinchera lícita y necesaria. – Fragmento del prólogo de Leandro Gabilondo.

 

50 pags.

17 x 13 cm.