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Ventanas #8 / Francisco Cappellotti

Mi objetivo en las páginas que siguen ha sido más bien describir el resto: lo que generalmente no se anota, lo que no se nota, lo que no tiene importancia: lo que pasa cuando no pasa nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes.
G.P.

A esta altura Tentativas de agotar un lugar parisino (1975) de Georges Perec ha dejado de ser una obra para convertirse en un método. Un método que mientras revela la imposibilidad de representar el tiempo y el espacio, nos dice que la imaginación es lo único que nos permite habitar el mundo. No hay experiencia que logre escapar a nuestra necesidad de narrarla, de ordenarla, de vislumbrar al menos una línea distorsionada de sentido aunque más no sea para que nuestro barco impacte y se hunda. “Tristes de las almas humanas que ponen todo en orden” definía Alberto Caeiro en uno de los mejores libros de poemas que existen. Qué hacer para que los alrededores no se vuelvan un paisaje, es posible percibir la velocidad y la quietud desde sus fragmentos, cómo mirar la ciudad desde los bordes sin esperar que los semáforos se pongan en rojo, qué ritmo hace bailar a las calles vacías. Ventanas nace como un interrogante y también -por qué no- como un modo de saltar por encima de la coyuntura. Una sola premisa, asomarse por alguna ventana, ver y decir. Como quien cierra los ojos frente al sol y conoce finalmente de qué colores es el universo personal.

***

La venta es libertad

El título de este relato no es un eufemismo. Tengo Covid. Mejor dicho mi mujer tiene Covid, pero para el caso es lo mismo. Por suerte, por ahora, mis hijos y yo no tenemos síntomas y debemos estar todos aislados. El servicio de epidemiología informó que si el resto de la familia no presenta síntomas no hace falta el hisopado, pero la transmisión del virus de todas formas es asegurada. Hacen un seguimiento telefónico. Marina, mi esposa, en su cuarto aún más aislada que nosotros, la fiebre ya ha pasado pero persiste un dolor agudo abdominal y el cansancio que la mantiene en posición fetal mirando sin ver por la ventana. Entonces, para todos, las ventanas que dan a la calle son libertad. Para mi esposa porque le permite airearse de tanto abombamiento. Para mí, es un contacto con el afuera. Más aún cuando llega un delivery y puedo entablar algo parecido a la sociabilidad con un lenguaje infructuoso de señas para darle a entender que deje las cosas al pie de la puerta y se vaya. Cuando logran entender que tengo Covid la huida es inmediata. Entonces, recién ahí la libertad es más palpable, pues puedo abrir la puerta y como si fuese un ladrón furtivo hacerme con las compras. Pero, en si, durante estos días, la vida pasa por la ventana: el sol que ingresa avasallante y acaricia las plantas, el rosal del jardín azotado por el frío que reclama una poda, un pájaro en el cableado, una competencia con mis hijos que consiste en elegir un color durante el almuerzo y ver cuántos autos de ese color elegido pasan por la ventana; un gato en la medianera, las mismas casas de los vecinos. No mucho más que eso y, mientras tanto, rezar para que esta locura no pase a mayores.

Nació en 1980, en Sarandí, Provincia de Buenos Aires. Es abogado recibido en la Universidad de Buenos Aires y actualmente está radicado en Tierra del Fuego, desempeñándose como prosecretario de la Cámara de Apelaciones de esa provincia. Asimismo desarrolla, como adjunto, la actividad docente en la materia de Derecho Constitucional en la Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales (UCES). Estudió en el taller literario de Alicia Steimberg (ganadora del primer Premio Planeta de Novela, año 1992). Tuvo una intervención en el libro de Alicia Steimberg Aprender a Escribir, (fatigas y delicias de una escritora y sus alumnos). Asistió a numerosas reuniones literarias junto a la Asociación Borgeana de Buenos Aires presidida por el Licenciado Alejandro Vaccaro; biógrafo de Jorge Luis Borges y actualmente presidente de SADE. Fue finalista del concurso de cuento ecológico del año 2009 por la obra Planta Tomada. En el mismo se presentaron alrededor de 900 cuentos de todas partes de Latinoamérica. Publicó Matar a Borges. añosluz editora publicó La isla rodante (2016).

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