En las autopistas más transitadas hacia la Ciudad, como la Panamericana y el Acceso Oeste, la falta de cumplimiento de normas de seguridad vial continúa siendo un factor clave en el aumento de accidentes. La cercanía excesiva entre vehículos y el uso incorrecto o nulo de las luces de giro encabezan las conductas que incrementan el riesgo de colisiones.

El informe del Observatorio Vial, que monitorea las autopistas del Sol y del Oeste, muestra que una proporción importante de conductores no mantiene la distancia mínima segura con el vehículo que circula delante. En la Panamericana, casi la mitad de los automovilistas reduce esta distancia, mientras que en el Acceso Oeste ocurre en un tercio de los casos. Esta práctica se vuelve especialmente peligrosa a altas velocidades, debido a que reduce significativamente el tiempo para reaccionar ante frenadas inesperadas.

Para ponerlo en perspectiva, un vehículo que circula a 100 km/h recorre aproximadamente 27 metros por segundo, por lo que la distancia mínima recomendada de dos segundos entre vehículos debería ser cerca de 54 metros. Sin embargo, expertos sugieren ampliar esta distancia hasta cinco segundos en situaciones adversas como mal tiempo, tráfico intenso o si el conductor se siente fatigado.

Otro riesgo frecuente detectado es el incorrecto o nulo uso de las luces de giro para avisar maniobras de adelantamiento o cambio de carril. En el Acceso Norte y Oeste, cerca del 45% de los conductores no utiliza las luces intermitentes, lo que dificulta la comunicación vial y aumenta la probabilidad de accidentes por falta de anticipación. Asimismo, el abuso del carril rápido a velocidades por debajo de lo permitido genera congestión y eleva el riesgo de colisiones.

El informe también destaca el uso de teléfonos móviles durante la conducción como una distracción relevante. Un porcentaje significativo de conductores reconoce usar el celular mientras maneja, práctica que compromete la atención y la capacidad de reacción frente a imprevistos.

Finalmente, se observan otras conductas peligrosas como el no uso del cinturón de seguridad en los asientos traseros y el mal uso de los carriles, que, combinadas, contribuyen a un panorama de mayor peligrosidad en estas rutas.

Estos datos evidencian la necesidad de reforzar campañas de concientización y controles para promover una conducción más segura, reducir siniestros y proteger vidas en las principales arterias que conectan la ciudad.