Una operación militar rusa logró derribar este jueves alrededor de 28 drones que se dirigían hacia Moscú, según informó el alcalde de la ciudad, Serguéi Sobianin. Tras el ataque, equipos de emergencia desplegaron un operativo para controlar los sitios donde cayeron los restos de los vehículos aéreos no tripulados.
Debido a esta situación, se aplicaron restricciones temporales en las operaciones de los aeropuertos moscovitas de Vnukovo y Domodedovo, afectando la circulación aérea en la capital rusa durante varios minutos.
En paralelo, el Ministerio de Defensa de Rusia reportó la presencia de numerosos drones pertenecientes a las Fuerzas Armadas de Ucrania sobre el espacio aéreo de Letonia. Esta detección se dio en el marco de un intento de ataque contra infraestructuras civiles en la periferia de San Petersburgo, según informaron fuentes militares rusas.
Los sistemas de inteligencia radioeléctrica rusos identificaron un grupo inicial de seis drones sobre el cielo letón, mientras simultáneamente se observaron dos cazas franceses Rafale y dos cazas F-16 en la zona. Horas después, cinco de esos dispositivos desaparecieron cerca de la ciudad de Rezekne, al este de Letonia, y el sexto fue derribado tras ingresar al espacio aéreo ruso, en la región de Lijachevo, a unos 78 kilómetros al sureste de Pskov.
Estas actividades confirman la escalada en el uso de drones y aviones de combate en la región, así como la vigilancia constante que mantiene Rusia sobre sus fronteras aéreas cercanas a países vecinos.
