Suiza enfrenta un referéndum impulsado por la ultraderecha que busca establecer un techo poblacional de diez millones de habitantes bajo la bandera de la «sostenibilidad», con el objetivo de limitar la inmigración y revisar acuerdos internacionales. Si la iniciativa prospera, el país debería abandonar tratados fundamentales y políticas vinculadas al libre tránsito, impactando su política exterior y económica.
Esta propuesta, impulsada por el Partido Popular Suizo (SVP), plantea que una vez alcanzada la cifra límite de población, el gobierno deje de respetar compromisos como el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, así como el acuerdo de libre circulación con la Unión Europea. Este último afecta directamente al principal socio comercial de Suiza, que recibe alrededor del 60 % de su intercambio económico.
Actualmente, Suiza tiene una población próxima a los 9,1 millones y prevé llegar a diez millones hacia 2040, como muestran las proyecciones oficiales. Desde el cambio de siglo, la población aumentó notablemente, impulsada en gran medida por migrantes, especialmente provenientes de la Unión Europea, muchos de los cuales no poseen ciudadanía suiza. Este crecimiento demográfico ha estado acompañado por un desarrollo económico significativo, con incrementos en el PIB per cápita y la riqueza promedio.
Contrario a la percepción de que la inmigración sería una carga, los trabajadores extranjeros han sido cruciales para diversos sectores, desde la construcción hasta las ciencias y las artes, favoreciendo la expansión y enriquecimiento cultural del país. Sin embargo, la propuesta busca redefinir esta dinámica, proponiendo un cambio contundente en políticas migratorias bajo la etiqueta de sostenibilidad.
El referéndum se convocó gracias a un mecanismo de democracia directa suiza: la iniciativa popular. Al obtener las firmas necesarias, el proyecto debe someterse a votación. Los sondeos indican una sociedad dividida, con cerca del 45 % de apoyo y un 52 % en contra, reflejando las tensiones en torno a identidad, desarrollo y compromisos internacionales.
Más allá del contexto nacional, este referéndum ejemplifica una nueva tendencia dentro de la ultraderecha europea denominada «econacionalismo». Esta corriente política busca utilizar argumentos ambientales para justificar la exclusión de inmigrantes y limitar la población como medio de proteger recursos y estabilidad económica, cuestión que podría extenderse al continente.