La calidad del agua potable en Santo Tomé sigue siendo motivo de inquietud para los vecinos y autoridades locales. Después de analizar los informes y actuaciones del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (ENRESS) respecto al control de la calidad del agua en 2026, la concejala Rosana Zamora manifestó que persisten problemas similares a los detectados años atrás, a pesar de las múltiples denuncias y pedidos de informes realizados tanto al Municipio como a Aguas Santafesinas.

Un punto central de la preocupación radica en que, durante años, se ocultaron observaciones e intimaciones vinculadas a la calidad del agua, mientras se brindaba una imagen de normalidad. Los barrios de Villa Luján Oeste, Centro y Este, Adelina Oeste y Centro, así como otras zonas como Las Vegas y 12 de Septiembre, dependían de un suministro mixto entre el Acueducto Desvío Arijón y perforaciones locales, las cuales fueron parcialmente reconectadas al acueducto como medida de control.

Sin embargo, Zamora alertó sobre la capacidad del sistema para abastecer a una población en constante crecimiento. La edil planteó dudas sobre si la presión y el caudal actuales son suficientes para cubrir la demanda, ya que la dependencia casi total del acueducto pone en riesgo la continuidad del servicio. El seguimiento y los controles continuarán para evaluar la evolución de las obras y la calidad del suministro.

Además de los problemas técnicos, Zamora denunció la acumulación de una deuda superior a los 4500 millones de pesos con Aguas Santafesinas, lo que contrasta con un incremento tarifario que supera el 1500% para los usuarios, quienes pagan un servicio que consideran insuficiente y sin soluciones claras. Esta situación económica agrava la crisis del suministro y la confianza de la población.

Otra cuestión relevante es la detección de microorganismos como pseudomonas en el agua, un factor que puede afectar la salud pública. La concejala insistió en la necesidad de transparentar la situación y proporcionar información clara y accesible a los ciudadanos sobre la calidad y seguridad del agua que consumen.

En síntesis, el reclamo apunta a una mayor responsabilidad y transparencia por parte de las autoridades y empresas involucradas, para garantizar un abastecimiento seguro, confiable y acorde al crecimiento de Santo Tomé.