Investigadores rusos revivieron gusanos microscópicos que permanecieron congelados durante 24.000 años en el permafrost de Siberia. Los organismos, conocidos como nematodos, fueron extraídos del hielo y sometidos a condiciones controladas en laboratorio, donde demostraron capacidad para reanudar su actividad biológica.
El hallazgo pertenece a una categoría de organismos capaces de entrar en un estado de suspensión extrema llamado criptobiosis, donde reducen drásticamente su metabolismo. En este estado, los gusanos pueden sobrevivir sin agua, alimento ni actividad aparente durante períodos extraordinariamente prolongados. El regreso a condiciones habitables permitió que estos nematodos despertaran de su letargo milenario.
El descubrimiento abre interrogantes sobre los límites biológicos de la supervivencia y la resistencia de los organismos primitivos. Los nematodos estudiados pertenecen a especies que habitan en diversos ambientes y son frecuentemente utilizados en investigación científica como modelos de estudio debido a su estructura genética relativamente simple.
Este tipo de investigaciones en permafrost siberiano ha permitido el estudio de organismos antiguos preservados naturalmente, proporcionando pistas sobre la vida en condiciones extremas y la adaptabilidad biológica a lo largo de milenios.