La partida de Carlos Alberto “Indio” Solari, emblemático líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, reunió a cientos de miles de seguidores en una manifestación inédita de duelo popular en Argentina. El músico falleció a causa de un accidente cerebrovascular hemorrágico en su residencia, donde convivía desde años con la enfermedad de Parkinson, diagnóstico público desde 2016 que lo había alejado de los escenarios.
Ante la magnitud del homenaje espontáneo que se generó, la familia y autoridades decidieron realizar el velatorio público en el Polideportivo José María Gatica, en Avellaneda. Allí se dispusieron operativos especiales que incluyeron postas sanitarias, puntos de hidratación, baños químicos y un importante despliegue de seguridad para contener a las largas filas de fanáticos que, desde temprano, se concentraron para despedir al artista.
En este marco, el trabajo del fotógrafo Pablo Grillo se destacó por registrar con precisión la dimensión y diversidad de la multitud que acudió al homenaje. Desde familias con niños hasta grupos de amigos provenientes de distintas provincias, los asistentes exhibieron banderas, camisetas con la imagen del Indio y pancartas con letras de sus canciones, en lo que se vivió como una verdadera “misa ricotera”.
Las imágenes capturaron no sólo la multitud, sino también los momentos de cantos colectivos, interpretaciones acústicas improvisadas y la emoción presente en cada rincón del predio. La despedida, que se extendió durante toda la jornada, fue un reflejo del lugar insoslayable que Solari ocupó en la cultura popular argentina, alejado de los circuitos tradicionales de la industria musical pero vigente en el corazón de sus seguidores.