Conmebol respondió con rapidez a la queja presentada por Abel Ferreira, entrenador de Palmeiras, respecto a las dimensiones del campo de juego. La confederación sudamericana ordenó una revisión exhaustiva del terreno de Boca Juniors tras los reclamos del técnico portugués.
Ferreira había manifestado sus preocupaciones sobre las características del estadio durante los preparativos de un encuentro de la Copa Libertadores. Su intervención motivó que Conmebol actuara de forma inmediata para verificar que el campo cumpliera con los estándares reglamentarios exigidos para las competiciones oficiales.
La medida representa un procedimiento de control que la confederación implementa cuando se plantean dudas sobre las condiciones técnicas de los escenarios donde se desarrollan los partidos de las competiciones sudamericanas. La intervención de Ferreira puso el foco en un aspecto que habitualmente pasa desapercibido pero que resulta fundamental para garantizar la equidad del juego.
Este tipo de intervenciones demuestran el rol fiscalizador que ejerce Conmebol en los torneos bajo su administración, respondiendo a señalamientos de actores relevantes en el fútbol profesional de la región.