Hugo, participante destacado de la última temporada de “Koh-Lanta”, fue eliminado al no encontrar una de las tres dagas escondidas en la etapa final de la prueba de orientación. La dificultad radicó en localizar con precisión una baliza que, aunque transitada, pasó desapercibida durante su búsqueda. El competidor admitió que terminó cruzándose con el marcador en numerosas ocasiones sin poder detectar su ubicación exacta, lo que lo llevó a la frustración máxima.

Este desenlace interrumpió el sueño de Hugo, un joven ingeniero oceanográfico conocido por su simpatía y juego limpio, así como por su particular título de campeón mundial en comer mejillones. La prueba fue especialmente exigente, ya que tras casi cuarenta días de competencia mental y física, mantener el rigor en la búsqueda se volvió un gran desafío para todos los participantes.

Para Hugo, la derrota implicó aceptar que la ganadora, Clarisse, superó su rendimiento ese día. Comentó que se abstuvo de seguir a otros concursantes durante la búsqueda porque prefería confiar en sus propias habilidades y mantener la justicia en la competencia, evitando cualquier forma de sabotaje o imitación. Reconoció que a pesar de la presión y la necesidad de apresurarse, decidió jugar limpio hasta el final para que su eventual victoria fuera legítima.

El competidor explicó que encontrar un punto de referencia en el mapa correspondía a un proceso totalmente distinto de la búsqueda precisa de una baliza, lo que implica un esfuerzo meticuloso y concentración extrema. También destacó la diferencia mental que logró Clarisse al estar sola en su zona, lo cual pudo haber sido clave para su éxito. Finalmente, Hugo rechazó la idea de que alguien hubiese manipulado o cubierto la baliza para impedir su hallazgo.

Su salida marca el cierre de un ciclo en “Koh-Lanta” para él, luego de afrontar múltiples desafíos y expresar en reiteradas ocasiones su preparación y compromiso. Al hacer un balance, reconoció que el esfuerzo personal y la honestidad en las pruebas fueron sus razones para disfrutar la aventura sin arrepentimientos.