El 8 de mayo se celebra el día de Nuestra Señora de Luján, reconocida no solo como patrona de la República Argentina, sino también de Uruguay y Paraguay. Su imagen llegó a tierras argentinas en el siglo XVII en medio de un episodio que la devoción popular atribuye a un milagro. Un estanciero portugués, instalado en Sumampa (Santiago del Estero), solicitó que le enviaran una imagen de la Virgen para colocar en su estancia. De un envío doble, una de las imágenes quedó inamovible cuando el carretero intentó seguir su camino cerca del río Luján, lo que fue interpretado como una señal divina para que la virgen permaneciera allí.
La imagen inmóvil fue trasladada a una estancia cercana y empezó a ser objeto de profunda veneración, extendiéndose su devoción entre la población local debido a las supuestas intercesiones y milagros atribuidos a ella. Mientras tanto, la otra imagen continuó viaje hacia Sumampa, siendo venerada aún hoy como Nuestra Señora de Sumampa.
A lo largo del tiempo, la devoción a la Virgen de Luján se tradujo en la construcción de una basílica que se ha convertido en un hito arquitectónico y espiritual. Su edificación comenzó formalmente en 1890, después de que el Padre Jorge María Salvaire solicitara permiso para iniciarla. Aunque la piedra fundamental fue bendecida unos años antes, las obras arrancaron con retrasos motivados por circunstancias políticas y sociales.
La basílica actual, de estilo neogótico y comparable con otras catedrales argentinas como la de La Plata y Mar del Plata, alcanza una altura máxima de 106 metros y tiene una longitud de 104 metros. Ingenieros y arquitectos de renombre, como Alfonso Flamand y Rómulo Ayerza, diseñaron esta construcción que se inauguró solemnemente en 1935 y fue declarada Basílica Menor por el Papa San Pío X en 1910.
Desde finales del siglo XX, la basílica pertenece a la arquidiócesis de Mercedes-Luján, cuya jurisdicción eclesiástica fue oficialmente creada en 1997. Actualmente, la Virgen de Luján sigue siendo no solo un símbolo religioso, sino un punto de encuentro para miles de fieles que visitan el santuario cada año, renovando la tradición de una fe que se sostiene desde hace casi cuatro siglos.
