La desigualdad salarial en Mendoza revela una economía fragmentada donde las diferencias de ingresos entre sectores alcanzan niveles alarmantes. El último reporte del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), procesado por el Ministerio de Capital Humano, muestra que los trabajadores del sector financiero reciben sueldos netos significativamente mayores que los empleados en actividades como la pintura o la decoración.
Según estos datos, el salario promedio neto de los asalariados en Mendoza fue de poco más de un millón de pesos mensuales, pero esta cifra esconde una disparidad que supera las 21 veces entre el sector mejor remunerado y el peor pagado. En cabeza de esta lista están los empleados vinculados a “servicios auxiliares a la actividad financiera”, con ingresos que superan los seis millones de pesos netos mensuales.
Junto a ellos, se ubican sectores con alta concentración laboral y fuerte presencia sindical, como la fabricación de productos farmacéuticos y la extracción de petróleo y gas natural, cuyos salarios oscilan entre los cuatro y cinco millones de pesos. El sector energético, tanto en generación como en distribución, también destaca entre los mejor pagados, con montos cercanos a los cuatro millones. Otros rubros con sueldos elevados incluyen la informática, las telecomunicaciones, la elaboración de bebidas no alcohólicas y las industrias básicas de hierro y acero.
En cambio, los sectores situados en el extremo opuesto del espectro presentan realidades críticas. Los trabajadores de pintura y decoración reportaron los salarios netos más bajos, que no alcanzan los trescientos mil pesos. Tampoco logran cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA), cuyo costo se ubicó en más de cuatrocientos setenta mil pesos, indicador que mide la línea de indigencia.
Otros sectores vulnerables incluyen a empleados de servicios teatrales y musicales y a quienes fabrican recipientes de madera. Sus ingresos también quedan por debajo de la CBA, lo que evidencia que, incluso trabajando de forma formal, no alcanzan a cubrir la alimentación mínima de una familia tipo. La situación empeora al considerar la Canasta Básica Total (CBT), que determina la línea de pobreza y que supera el millón de pesos, dejando a amplios sectores laborales por debajo de ese umbral.
Este escenario sugiere que muchos trabajadores de estos rubros deban combinar más de un empleo o formen parte del creciente grupo de personas que buscan trabajo activamente, pero enfrentan condiciones laborales precarias. La marcante desigualdad salarial en Mendoza muestra las profundas disparidades existentes en la estructura productiva y laboral provincial.
