El economista Ricardo Arriazu, reconocido por ser uno de los asesores más escuchados por el presidente Javier Milei, advirtió que si Argentina consigue éxito económico, el país podría volverse más caro. Esta afirmación surgió durante la convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), donde también destacó las condiciones favorables para retornar a los mercados internacionales de deuda, un paso que, según él, debería darse con urgencia.

Arriazu explicó que en los últimos meses las tasas de interés nominales internas tuvieron fuertes altibajos, pero mostraron una tendencia a la baja. Aunque dichas tasas son negativas en términos reales, mantienen un nivel alto en dólares, que es la unidad de cuenta más relevante en el país. Según señaló, el Banco Central promovió medidas para facilitar la reducción de estas tasas tras un período en que fueron muy elevadas debido a la presión sobre la compra de divisas.

Otro punto crucial que mencionó fue el riesgo país, que continúa siendo el más alto de la región pese a mejores indicadores macroeconómicos. Esta situación responde a la persistente incertidumbre sobre el rumbo de la política económica y la falta de confianza social. Para mitigar estos riesgos, el gobierno obtuvo garantías de organismos multilaterales como el Banco Mundial, el BID y la CAF, lo que podría facilitar créditos más baratos. Además, destacó que tanto provincias como empresas lograron colocar bonos con tasas más bajas que las que consigue el Estado nacional.

Arriazu enfatizó que la confianza es la clave para el crecimiento y apuntó a la desconfianza histórica de los argentinos frente a sus gobiernos, dado el legado de incumplimientos financieros. Señaló expresamente que lo importante no es quién gane las elecciones, sino qué piensa la sociedad que hará el próximo gobierno. En ese contexto, manifestó que él mismo habría promovido ya una vuelta al mercado internacional de deuda, opción que el Ministerio de Economía descartó hasta ahora.

Además, el economista remarcó la importancia de la asistencia financiera llegada desde Estados Unidos durante la reciente corrida cambiaria preelectoral, la cual se combinó con acuerdos swap y comerciales todavía vigentes. Sin embargo, advirtió que persiste el temor sobre posibles cambios políticos que modifiquen esas condiciones, lo que alimenta la incertidumbre y la desconfianza.