Una empresa textil con sesenta años de historia en el mercado decidió cerrar más de treinta locales, dejando sin trabajo a ciento cuarenta empleados. El cierre masivo de sucursales marca un punto de quiebre en la operación de la compañía, que hasta ahora mantenía una presencia extendida en diferentes regiones.
Los despidos afectaron a trabajadores de diversos puntos geográficos, impactando tanto en las sedes administrativas como en las sucursales minoristas de la cadena. La magnitud del ajuste refleja una crisis operativa que obligó a la dirección a tomar decisiones drásticas sobre la estructura comercial.
Si bien la fuente no especifica los motivos exactos detrás del cierre masivo de locales, el movimiento representa una contracción significativa de la presencia de la textil en el mercado. Los empleados afectados quedaron sin protección laboral en un contexto donde las despensas empresariales han impactado el sector textil en los últimos meses.