El Fondo Monetario Internacional (FMI) cuestionó el actual sistema tributario argentino, señalándolo como “complejo, altamente distorsivo e inestable”. En su último informe técnico, el organismo recomendó reformas profundas, centradas en modificar el esquema del Monotributo y del Impuesto a las Ganancias para ampliar la base de ingresos fiscales.
Según el FMI, las reglas del Monotributo generan incentivos para que los contribuyentes se mantengan en categorías bajas y esquiven el salto hacia regímenes con cargas fiscales más altas. En particular, criticó la estructura de cuotas fijas y el diseño de categorías que ocasionan “saltos bruscos” de tributos, dificultando una progresión ordenada dentro del sistema impositivo.
Como solución, el Fondo propuso un “alineamiento” gradual de las cuotas y aportes sociales del Monotributo con los del régimen general, lo que permitiría incorporar hasta un punto porcentual del producto bruto interno en ingresos adicionales para el Estado. Además, recomendó ampliar la base del Impuesto a las Ganancias como parte de una reforma tributaria integral.
El cambio implicaría que los contribuyentes ubicados en las categorías superiores del Monotributo pasen a ser responsables inscriptos, lo que conlleva una mayor carga impositiva y más obligaciones formales. Entre las diferencias centrales de este régimen se destacan la necesidad de emitir facturas tipo A o B con discriminación del IVA, la presentación mensual de las declaraciones de ventas y compras, y el pago mensual de aportes previsionales como autónomos.
Además, el Impuesto a las Ganancias se calcula de manera progresiva según los ingresos, con posibilidad de deducciones, y se abona un tributo sobre débitos y créditos bancarios que afecta principalmente a movimientos financieros, aunque con deducciones para pequeñas y medianas empresas.
Actualmente, el Monotributo contempla categorías que van de la A a la K, con topes de facturación que oscilan desde aproximadamente 10 millones hasta más de 108 millones de pesos anuales, y cuotas mensuales que varían según la actividad económica. La propuesta del FMI busca que esta escala sea menos abrupta y permita una transición más suave hacia el régimen general, evitando saltos abruptos que desalienten el crecimiento formal de los contribuyentes.