Los gobernadores de San Juan, Chaco y Mendoza manifestaron su apoyo al proyecto que propone eliminar las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una iniciativa promovida por el espacio político La Libertad Avanza (LLA). Este respaldo suma peso a la estrategia del oficialismo para reeditar mayorías en el Congreso, luego del impacto político provocado por denuncias contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El acompañamiento de estos mandatarios se suma a la adhesión ya expresada por las provincias de Entre Ríos y Misiones, cuyos legisladores también anticiparon respaldo a la iniciativa. Desde el Gobierno nacional interpretan estas señales como el inicio de un acercamiento con gobernadores y sectores aliados que buscan consensos para avanzar en la reforma electoral que implica la eliminación de las PASO.
El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, expresó que los cambios en el sistema electoral forman parte de una necesidad para lograr un Estado más eficiente, y respaldó la propuesta durante un encuentro con el ministro del Interior, Diego Santilli, en una actividad vinculada a la minería. Orrego, que accedió a su cargo gracias a las PASO, señaló que los tiempos políticos demandan adaptaciones.
En Mendoza, el gobierno de Alfredo Cornejo confirmó su apoyo al proyecto presentado en el Congreso por Javier Milei. Sin embargo, precisaron que aunque las PASO nacionales podrían ser eliminadas, las primarias a nivel local, que históricamente han definido competencias internas reales, mantienen relevancia en la provincia. De todos modos, confirmaron su acompañamiento a la reforma que busca suspender las elecciones primarias nacionales.
Leandro Zdero, gobernador de Chaco, dio un paso más y presentó un proyecto para suspender las PASO provinciales, alineándose con la propuesta libertaria nacional. Argumentó no solo el ahorro que representaría eliminar estas elecciones, sino también un reclamo expresado por la ciudadanía que percibe la necesidad de cambiar el sistema de selección de candidatos.
Para que la reforma avance, el oficialismo debe conseguir una mayoría especial en el Congreso: 138 votos en Diputados y 37 en el Senado. Aunque el proyecto había perdido fuerza tras las críticas iniciales de sectores del PRO, la UCR y algunos gobernadores cercanos al Gobierno, el nuevo respaldo provincial podría dinamizar una discusión que estaba estancada.
