Una concentración frente al Museo de Arte de São Paulo (MASP) reunió a bolivianos residentes en Brasil y a representantes de movimientos sociales y sindicales en un acto de apoyo a las masivas protestas que se desarrollan en Bolivia. Los manifestantes exigieron la renuncia del presidente Rodrigo Paz y la eliminación de la Ley de Estado de Excepción, norma que habilita el uso de las Fuerzas Armadas para reprimir a quienes protestan.
La movilización se produjo en un contexto de creciente tensión en Bolivia, donde campesinos, indígenas, maestros y mineros llevan a cabo cortes de carretera que han generado desabastecimiento de combustible, alimentos y medicamentos en diversas regiones. Las medidas del gobierno, que asumió tras casi dos décadas de gobiernos de izquierda, han desatado el respaldo popular en las calles, especialmente después de la eliminación del subsidio a la gasolina y reformas agrarias consideradas perjudiciales para pequeños agricultores.
Rafaela Vilaça, organizadora desde el movimiento Feminismo Comunitario Abya Yala – Tecido Pindorama Brasil, enfatizó que la solidaridad con Bolivia implica también reconocer que las luchas sociales de ese país guardan estrecha relación con las problemáticas que enfrenta el pueblo brasileño. Explicó que la protesta boliviana refleja las dificultades por los altos precios y la escasez de bienes básicos, una realidad que también afecta a la región.
Los cortes y las movilizaciones comenzaron tras una serie de decretos que impactaron directamente en el costo de vida de la población, generando rechazo en sectores rurales e indígenas que acusan al gobierno de favorecer al agronegocio a expensas de pequeñas comunidades agrícolas. Este conflicto social cuestiona además los cambios en políticas públicas que han modificado el acceso a alimentos y energía.
La manifestación en São Paulo buscó visibilizar esta crisis y fortalecer el mensaje de defensa de derechos que protagonizan los bolivianos en su país, extendiendo la convocatoria a la comunidad local para que observe y se solidarice con esta situación social y política. Los participantes alertaron sobre el riesgo que implica la militarización de la protesta social mediante la Ley de Estado de Excepción, que restringe las libertades fundamentales y profundiza el conflicto.