YPF decidió prolongar por al menos 30 días más su estrategia de manejar parcialmente los precios de los combustibles para evitar ajustes fuertes en los surtidores. La empresa estatizada absorbió una porción significativa del incremento del costo internacional del petróleo provocado por la tensión bélica en Medio Oriente, trasladando solo una parte del aumento a los consumidores.

Esta medida surge tras la detección de una caída en el consumo de combustibles luego de las primeras subas asociadas con el conflicto en la región, en un contexto donde tradicionalmente la demanda mostraba poca sensibilidad frente a incrementos de precios. La compañía busca así proteger la demanda y evitar que el combustible detone una escalada inflacionaria en el país, pese a que el discurso oficial del Gobierno nacional, liderado por Javier Milei, rechaza cualquier tipo de control o intervención sobre los precios.

El CEO de YPF, Horacio Marín, aclaró que no se trata de un congelamiento formal ni de subsidios, sino de un «amortiguador» ante la volatilidad del mercado internacional. Reconoció que la petrolera resignó parte de sus márgenes para mantener esta estabilidad temporal. El ejecutivo adelantó que la medida es transitoria y que luego buscarán recuperar la rentabilidad perdida, expresando la idea de una ayuda mutua con el consumidor: «Nosotros te ayudamos y después vos me ayudás a mí».

El aumento internacional del petróleo, reflejado en la suba del barril Brent por encima de los cien dólares, responde principalmente a la escalada de conflictos en Medio Oriente y la tensión en el estrecho de Ormuz, una vía clave para la exportación petrolera mundial. En este escenario, YPF mantiene un equilibrio delicado para sostener el consumo interno, especialmente en zonas alejadas de las grandes urbes, donde se observó mayor sensibilidad a los ajustes de precio.