En vísperas de la cumbre del G7 que se celebra en Francia, la ciudad suiza de Ginebra fue escenario de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. La protesta reunió a unas 20.000 personas, muchas de ellas agrupadas en el llamado “Bloque Negro”, caracterizado por vestimenta oscura y rostros cubiertos, quienes protagonizaron disturbios cercanos a la sede de la ONU.

Durante la manifestación, pequeños grupos lanzaron objetos contundentes como piedras, botellas y petardos contra la policía, que respondió con granadas de gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes. La tensión se tradujo en daños materiales en edificios importantes, entre ellos las sedes de PricewaterhouseCoopers y la Unión Internacional de Telecomunicaciones, así como también las ventanas del Banque du Léman y Raiffeisen.

El operativo policial desplegó medidas de seguridad excepcionales para proteger la zona, con la presencia de poderosos camiones lanzadores de agua y un amplio sistema de contención. Aunque la protesta congregó diversos movimientos sociales —como colectivos feministas, ambientalistas, pro palestinos y kurdos—, los aproximadamente 600 integrantes del Bloque Negro mantuvieron una postura más confrontativa, sin acercarse directamente al edificio de la ONU.

Desde el interior de la sede, se percibieron explosiones, sirenas y el ruido constante de un helicóptero que sobrevolaba la zona conflictiva. Los incidentes comenzaron cerca de un hotel y continuaron durante la tarde con consignas de rechazo a la presencia policial, bajo lemas como «Abajo el Estado policial».

Las autoridades suizas habían autorizado la marcha y desplegaron gran cantidad de agentes para evitar que la violencia alcanzara los niveles de episodios anteriores ocurridos en 2003 durante una cumbre del G8, cuando los disturbios generaron cuantiosos daños materiales. En esta ocasión, la preparación policial buscó contener cualquier desborde y proteger tanto a manifestantes pacíficos como a infraestructuras estratégicas.

Los líderes del G7 tienen previsto llegar a la región a través del aeropuerto de Ginebra antes de trasladarse a la ciudad de Evian, donde sesionará la cumbre. Mientras tanto, las protestas continuaron con tensiones visibles, reflejando el contraste entre las fuerzas públicas y diversos grupos opositores que cuestionan las políticas globales del bloque económico.