La República Islámica de Irán confirmó que defenderá su derecho a enriquecer uranio durante las negociaciones indirectas con Estados Unidos, a pesar de que Washington asegura que el borrador de un acuerdo está prácticamente cerrado. Esta postura desafía las declaraciones previas de aliados estadounidenses, que aseguraron que Irán perdería su material nuclear enriquecido tras un pacto.
Según la agencia oficial IRNA, Irán también insistirá en mantener un control estricto sobre el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el transporte de petróleo y gas en la región. Teherán limita el paso de embarcaciones y exige permisos otorgados por sus fuerzas armadas, una medida que generó tensiones en medio del conflicto que involucra también a Israel y Estados Unidos. Desde la firma de un memorando de entendimiento, las partes acordaron un período de conversaciones que se extenderá por 60 días para negociar un acuerdo integral.
Estas negociaciones surgen tras semanas de enfrentamientos indirectos y un alto el fuego en vigor desde abril, con ataques ocasionales que mantienen la incertidumbre sobre un posible regreso a un conflicto más amplio. La insistencia de Irán en conservar su capacidad nuclear y control sobre el paso en Ormuz subraya los temas clave que deben resolverse para evitar la escalada.
Estados Unidos, por su parte, ha reiterado que un acuerdo traerá tranquilidad a la región, aunque el rechazo iraní a ceder en puntos sensibles complica el panorama. El equilibrio entre las demandas nucleares de Irán y la seguridad marítima será decisivo en el desarrollo de las conversaciones.