La escalada militar entre Estados Unidos e Irán se recrudeció luego de que el ejército estadounidense lanzara dos rondas de ataques contra posiciones iraníes tras el derribo de uno de sus helicópteros cerca del Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el transporte energético. Según el Comando Central (Centcom) de Estados Unidos, estas acciones fueron ordenadas por el presidente Donald Trump como una respuesta calibrada a lo que describieron como una agresión injustificada por parte de Irán.
Los bombardeos, dirigidos a sistemas de defensa aérea y radares en la costa sur iraní, desataron explosiones que confirmaron el control estadounidense en esta estratégica región. Asimismo, la Guardia Revolucionaria iraní respondió atacando una base militar estadounidense en Jordania, mientras el ministro de Asuntos Exteriores iraní reafirmó que cualquier amenaza sin respuesta será contestada con medidas equivalentes. Durante las primeras horas, Kuwait también anunció que había interceptado objetivos aéreos hostiles en su espacio aéreo, aunque no precisó su procedencia.
Este nuevo episodio de confrontación ocurre en un contexto de negociaciones diplomáticas estancadas entre ambos países, lo que dificulta encontrar una salida pacífica al conflicto. El Estrecho de Ormuz, por donde transitan millones de barriles de petróleo diarios, vuelve a estar en el centro de la atención internacional por la creciente amenaza de que la violencia interrumpa un comercio vital para la economía global.