El regreso del Papa León XIV a Roma se complicó cuando su avión sufrió un problema técnico en el motor mientras estaba en la pista del aeropuerto de Tenerife Norte, lo que obligó a retrasar su partida. El Pontífice, que concluía una gira de siete días por España, tuvo que descender del avión comercial de Iberia y regresar a la terminal mientras se buscaba una solución.
Ante esta situación, el rey Felipe VI puso a disposición del Papa su propio avión militar, facilitándole el vuelo inmediato de vuelta a Roma. Solo algunos miembros de la comitiva papal lo acompañaron en esta aeronave, mientras que el resto de la delegación regresó en un segundo vuelo enviado expresamente desde Madrid por Iberia.
La visita del Papa León XIV contempló actos multitudinarios en Madrid, Barcelona y las islas Canarias, donde resaltaron una misa frente a más de un millón de fieles en la capital española y la bendición de la torre más alta del mundo en la basílica de la Sagrada Familia. Además, destacó su mensaje de apoyo a migrantes, tema central durante su estadía, al señalar que todos somos migrantes de alguna forma.
Este viaje fue el primero de un Papa a España desde 2011 y se caracterizó por las promesas de reformas en la Iglesia católica frente a las denuncias de abusos sexuales. La gira culminó con la visita a Gran Canaria y Tenerife, donde el Pontífice reiteró su compromiso con causas sociales en un contexto europeo de políticas migratorias cada vez más restrictivas.