Rusia confirmó que lanzará nuevas acciones militares en Ucrania, apuntando a instalaciones clave vinculadas con el complejo militar-industrial y centros de mando, luego de denunciar ataques con drones que dejaron víctimas civiles en regiones bajo su control. La decisión fue informada en una llamada entre el canciller Serguéi Lavrov y el secretario de Estado estadounidense, en la cual Moscú expuso su postura frente a estos hechos.
Entre los ataques denunciados por Moscú, se mencionó uno en una residencia estudiantil en la localidad de Starobelsk, en la región de Lugansk, atribuido a las fuerzas ucranianas y calificado como terrorismo, que causó decenas de muertos y heridos. También se reportaron fallecimientos en las regiones de Bélgorod, Briansk y Donetsk, a causa de impactos de drones contra vehículos y estaciones de servicio, según las autoridades rusas.
El Ministerio de Defensa ruso informó sobre la interceptación de numerosos drones ucranianos durante la noche, tanto en zonas rusas como en Crimea. En paralelo, el gobierno emitió una advertencia a ciudadanos extranjeros y diplomáticos para que abandonen Kiev con urgencia, ante la expectativa de nuevas operaciones militares.
Estas acciones, según Moscú, estarán dirigidas contra infraestructura relacionada con la fabricación, almacenamiento y uso de drones militares, además de los centros de comando de las Fuerzas Armadas ucranianas. Mientras tanto, continúan las acusaciones cruzadas entre Rusia y Ucrania sobre la afectación de zonas civiles, con Kiev y sus aliados occidentales cuestionando la versión rusa que asegura atacar únicamente objetivos militares.