El Gobierno de Corrientes sostiene un pulso con la administración nacional por dos temas que adquieren fuerte carga política: la exclusión del Corredor Belgrano del nuevo modelo de concesiones viales y el reclamo judicial por las regalías de la represa de Yacyretá. El gobernador Juan Pablo Valdés colocó el foco en la importancia estratégica y económica de estos puntos, que consideran fundamentales para la provincia.

El conflicto sobre el Corredor Belgrano surge después de que el plan nacional para concesionar rutas omitiera un tramo urbano clave de Corrientes: la conexión entre las rutas 12 y 16 a través de las avenidas 3 de Abril, Ferré e Independencia, que desemboca en el puente General Belgrano. Esta omisión implica que ese tramo quede sin entidad responsable de su mantenimiento, un vacío que preocupa a las autoridades provinciales y a los usuarios de la ruta.

La respuesta oficial de Vialidad Nacional fue que el Corredor Belgrano nunca estuvo bajo jurisdicción nacional sino provincial, lo que para Corrientes es un argumento insuficiente e inaceptable. El gobernador Valdés exigió que se corrija esta situación, apelando incluso al vínculo personal con funcionarios nacionales, y remarcó que esta problemática genera un impacto directo en la vida diaria y la economía local.

Paralelamente, Corrientes mantiene un reclamo histórico en la Corte Suprema de Justicia por la falta de pago de las regalías generadas por la represa hidroeléctrica de Yacyretá. Este litigio encarna una fuerte disputa sobre recursos que la provincia considera propios, mientras la Nación administra y se beneficia del emprendimiento.

La estrategia de Corrientes combina acciones judiciales, argumentos técnicos relacionados con la ingeniería vial y gestiones diplomáticas, incluyendo reuniones con representantes extranjeros, en un intento de ejercer presión sin romper el diálogo con el Ejecutivo nacional. Esta postura contrasta con la adoptada por provincias vecinas, como Chaco, que optaron por confrontaciones más directas.

En el escenario político, esta postura firme pero negociadora ha puesto a Corrientes en una posición de incógnita para la Casa Rosada, que no acostumbra a encontrar interlocutores con un estilo tan equilibrado entre presión y diálogo. Así, el gobernador Valdés avanza en recuperar lo que considera derechos estratégicos para su provincia, consolidando una hoja de ruta marcada por el reclamo sostenido y la diplomacia cuidadosa.