El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, convocó a superar la polarización y fortalecer el diálogo como camino para enfrentar los desafíos sociales y políticos del país. Durante una misa en conmemoración del 25 de Mayo, insistió en la necesidad de colaboración entre diversos sectores para garantizar el bien común y sostuvo que nadie puede salir adelante sin el apoyo mutuo.
En su homilía, García Cuerva señaló cuatro actores clave para encaminar la nación: el compromiso con el bien común, el diálogo respetuoso, la amistad social y la esperanza que impulsa a quienes día a día trabajan por un futuro mejor. Alertó sobre la amenaza que representa la fragmentación social y el individualismo, que debilitan los lazos de fraternidad y ponen en riesgo la cohesión nacional.
Asimismo, marcó la importancia de una dirigencia valiente que abandone la intolerancia y fomente el reencuentro, especialmente por aquellos sectores más vulnerables. Criticó el discurso de odio que se propaga a través de las redes sociales y destacó la necesidad de solidaridad con los sectores en situación de exclusión, como niños, enfermos, personas con discapacidad, jóvenes en riesgo y trabajadores precarizados.
Sin embargo, estas reflexiones generaron una fuerte respuesta de Benegas Lynch, quien calificó al arzobispo como un “militar con sotana”, cuestionando su rol y su posicionamiento frente a la política actual. Esta acusación refleja una tensión entre las posturas sobre el papel de la Iglesia y su involucramiento en los asuntos públicos y políticos del país.
El gesto de Benegas Lynch evidencia el cruce de visiones sobre cómo debe ser la relación entre el clero y el poder, en un contexto donde la figura del arzobispo García Cuerva se presenta como un llamado abierto al consenso y la reconciliación en medio de un país dividido.