El Fondo Monetario Internacional evaluó recientemente el programa económico de Argentina, destacando logros sustanciales en la estabilización macroeconómica durante los primeros dos años de gestión de Javier Milei. Según el informe técnico liderado por Luis Cubeddu y Bikas Joshi, Argentina evitó una crisis hiperinflacionaria que muchos anticipaban, gracias a un ajuste fiscal acelerado y una desaceleración significativa de la inflación.

Sin embargo, el análisis también resalta desafíos persistentes que ponen en jaque la continuidad del programa. Entre ellos, el informe subraya un nivel bajo de reservas internacionales, una demanda débil de pesos y una alta dependencia de un ancla cambiaria rígida como principal herramienta para controlar la inflación.

El documento del FMI enfatiza que, aunque la fase inicial de ajuste fue exitosa, el programa económico adolece de una institucionalización estable y duradera. La sostenibilidad parece estar condicionada más a la excepcionalidad del ajuste que a la consolidación de reglas permanentes que aseguren la estabilidad en el mediano plazo.

Además, el Fondo advierte sobre la sensibilidad política del esquema actual y la vulnerabilidad ante posibles cambios externos o internos que puedan afectar su curso. Se apuntan críticas veladas al modelo económico personalizado, enfatizando la necesidad de reformas estructurales para fortalecer el mercado laboral y la posición externa del país.

El informe también pone énfasis en la reforma tributaria y las lecciones que dejan los programas previos de estabilización, subrayando que las futuras políticas deben diseñarse para evitar la dependencia excesiva de mecanismos frágiles y garantizar un crecimiento sostenible.

En síntesis, el FMI reconoce la rapidez y eficacia inicial del ajuste realizado por Milei, pero advierte que la estabilidad lograda no puede sostenerse sin cambios profundos y una institucionalización clara que dé soporte al modelo económico.