El escándalo por la evasión fiscal confesada por Manuel Adorni, jefe de Gabinete, sacudió al oficialismo y abre una etapa crítica en el Congreso, donde la oposición prepara una fuerte interpelación seguida de una posible moción de censura. El clima político se complica por el deterioro de la relación entre La Libertad Avanza y sus socios parlamentarios principales: el PRO y la UCR.

La fractura interna en el espacio oficialista ya generaba dificultades para avanzar con la agenda legislativa, y la declaración jurada de Adorni vino a tensar aún más esa dinámica. La autoincriminación del funcionario enfría alianzas y obliga a sectores tradicionales, como el PRO, a marcar distancia y pedir su renuncia, en un gesto que también sirve como diferenciación respecto a la figura de Javier Milei. Mauricio Macri fue uno de los primeros en manifestar públicamente su rechazo a la continuidad de Adorni.

Desde la UCR, aunque con mayor cautela, también surgieron pedidos formales de aclaraciones y explicaciones claras sobre las irregularidades reveladas. Una fuente de ese bloque admitió que, aunque mantengan posiciones ambiguas, dieron el primer paso hacia una mayor independencia política, reflejando un giro en el trato hacia el funcionario cuestionado.

El calendario legislativo es clave para comprender la urgencia en la ofensiva opositora: el Senado tiene previsto debatir una interpelación a Adorni en una sesión extra, con posibilidad de votar la remoción en el acto si consiguen los votos necesarios. El peronista José Mayans impulsa este paso para la reunión de Labor Parlamentaria, en un intento directo por acelerar la caída del funcionario.

Este movimiento coloca en una posición incómoda a líderes del PRO como Patricia Bullrich, quien considera que lo de Adorni fue una cuestión ética y se distancia progresivamente del respaldo que este funcionario recibe desde la Secretaría General de Presidencia, con Karina Milei como una de sus principales aliadas.

En la Cámara de Diputados, la oposición también busca avanzar rápidamente en una sesión programada para el 23 de junio con la intención de destrabar proyectos contra Adorni en comisión y fortalecer el mecanismo para someterlo a interpelación. El factor decisivo será la postura de los aliados del oficialismo, quienes hasta ahora no confirmaron su participación en esta ofensiva y esperan señales claras desde la Casa Rosada.