Durante los primeros cinco meses de 2026, la ejecución del gasto público en la Administración Central dejó un saldo de caja considerablemente favorable, resultado de un control exhaustivo en el uso de partidas presupuestarias y un desempeño recaudatorio mejor al esperado. La reducción en la utilización de fondos fue casi tres veces mayor a la solicitada inicialmente por el ministro Milei.

Según datos oficiales, la ejecución devengada acumulada alcanzó un 39,43% del presupuesto total, por debajo del 41,37% que marca el tiempo transcurrido del año. Esta discrepancia se traduce en un subejercicio cercano al 6%, concentrado en áreas clave como funciones políticas, productivas y de infraestructura.

En contraste, la recaudación de recursos mostró un ritmo de avance superior al calendario fiscal, con una ejecución que superó en más de 16 puntos porcentuales la proporción esperada, lo que derivó en un superávit de caja estimado en 30 billones de pesos, un 21,9% por encima de lo previsto en el presupuesto ajustado para este periodo.

Este equilibrio entre ingresos y gastos no responde a la necesidad de cubrir déficits por baja en la actividad económica, sino a una estrategia orientada a acumular excedentes con vistas a la reducción futura de impuestos. Entre las medidas anunciadas se incluyen reducciones en retenciones a sectores clave como el agro y la industria, así como una eventual eliminación de gravámenes sobre débitos y créditos bancarios.

El análisis por funciones reveló que Relaciones Interiores fue la más afectada por el subejercicio, con un uso de solo el 18,68% del presupuesto asignado, representando un retraso de 22,69 puntos porcentuales respecto al ritmo esperado. Le siguieron secretarías como Comercio, Turismo y Otros Servicios (22,81%), Administración Fiscal (23,2%) y Seguros y Finanzas (25,27%).

En términos absolutos, las mayores diferencias se registraron en áreas de gran peso presupuestario: Seguridad Social, con 853.507 millones no ejecutados; Salud, con 776.678 millones de pesos; Transporte, con 458.641 millones; y Educación y Cultura, con 359.844 millones.

Otras carteras también mostraron retrasos importantes en la ejecución financiera, como Ecología y Desarrollo Sostenible, Agua Potable y Alcantarillado, Agricultura, Ganadería y Pesca, y la Dirección Superior Ejecutiva, todas con niveles de cumplimiento muy por debajo del ritmo marcado por el calendario, con diferencias que oscilan entre 10 y 12 puntos porcentuales.

En sectores con fuerte peso presupuestario, Vivienda y Urbanismo y Comunicaciones evidenciaron subejecuciones similares, cercanas al 7%, mientras que Relaciones Exteriores mostró un menor impacto, con un retraso de 5,8 puntos porcentuales. La práctica sostenida de recortes presupuestarios, formalizada mediante una decisión administrativa del Ejecutivo y el Ministerio de Economía, ha sido clave para sostener este escenario de caja superavitaria.