El presidente Javier Milei encabezó una reunión ampliada de su gabinete en Casa Rosada pocas horas después del Tedeum por el 25 de Mayo, donde el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, instó a la dirigencia política a abandonar la confrontación y apostar por el diálogo. La convocatoria buscó contener tensiones internas dentro de La Libertad Avanza, espacio gobernante marcado por recientes conflictos entre sus dirigentes.
En el encuentro participaron ministros clave como Alejandra Monteoliva (Seguridad), Carlos Presti (Defensa), Mario Lugones (Salud), Federico Sturzenegger (Desregulación del Estado), Diego Santilli (Interior), Pablo Quirno (Relaciones Exteriores), Juan Bautista Mahiques (Justicia), junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y asesores cercanos. También asistieron los principales referentes legislativos del oficialismo, como Martín Menem y Patricia Bullrich, ambos protagonistas de controversias políticas en los últimos días. Sólo estuvieron ausentes Sandra Pettovello, por actividades en Roma, y Luis Caputo, por razones de salud.
El mensaje de la Iglesia, que se pronunció ante Milei y su equipo, destacó la necesidad de superar discursos enfrentados y se posicionó en contra de la polarización política que atraviesa el país. Este llamado tuvo lugar en un contexto de disputas internas, donde distintos sectores del oficialismo se acusaron mutuamente por ataques en redes sociales, al tiempo que Bullrich reclamó mayor transparencia patrimonial y se adelantó en la presentación de su declaración jurada, en medio de una investigación judicial vinculada a Adorni.
Si bien el Gobierno no divulgó detalles sobre el desarrollo o decisiones tomadas en la reunión, el acto se interpretó como un gesto dirigido a mostrar cohesión y estabilidad en un momento de fuerte simbolismo nacional, con el aniversario de la Revolución de Mayo como marco. La presencia de dirigentes que en días previos habían protagonizado diferencias públicas refuerza la intención de Milei de demostrar unidad y evitar fracturas internas.