La posible eliminación de los sellos octogonales negros en el etiquetado frontal de alimentos pone en riesgo no solo el acceso a información clara sobre los productos, sino también políticas clave de salud pública, señalaron nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.
Esta regulación, contenida en la Ley N°27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, fue diseñada para brindar a los consumidores datos sencillos y visibles sobre excesos de azúcares, sodio, grasas y calorías. Dichos sellos facilitan la identificación rápida de componentes vinculados a enfermedades crónicas, uno de los principales desafíos sanitarios en el país.
Desde el Colegio de Nutricionistas bonaerense destacaron que el etiquetado frontal representa un avance respaldado por organismos internacionales, como la Organización Panamericana de la Salud, y una herramienta efectiva para prevenir el consumo de productos no saludables. Su eliminación implicaría un retroceso en el derecho de la población a conocer con facilidad lo que consume, especialmente en un contexto donde la información suele ser compleja o difícil de interpretar.
Además, los expertos expresaron preocupación por la flexibilización de restricciones en estrategias de marketing dirigidas a niños y adolescentes. Subrayaron que esta población es especialmente vulnerable a la publicidad de productos poco saludables y que perder regulaciones en este campo aumentaría las desigualdades en salud.
El Colegio de Nutricionistas afirmó que proteger el etiquetado frontal equivale a defender el derecho a la información para tomar decisiones alimentarias informadas. La alimentación es un tema de salud pública que debe contar con medidas que aseguren un acceso equitativo a información clara, en lugar de debilitarlas.