Un estudio realizado en Corea del Sur concluyó que las personas que optan por vapear tras dejar de fumar tienen un riesgo notablemente mayor de cáncer de pulmón en comparación con quienes abandonan completamente tanto el tabaco como los cigarrillos electrónicos. La investigación, la más extensa en su tipo, abarcó a más de 4,5 millones de adultos y analizó su evolución durante cinco años.
El estudio clasificó a los participantes en fumadores actuales, exfumadores recientes y exfumadores prolongados. Además, diferenciaron a quienes dejaron el tabaco sin usar vaporizadores de quienes los emplearon después de abandonar el cigarrillo tradicional. En total, se registraron más de 35 mil casos de cáncer de pulmón y cerca de 13 mil muertes relacionadas durante el periodo de seguimiento.
Los exfumadores que comenzaron a usar cigarrillos electrónicos tras dejar el tabaco enfrentaron un riesgo 56% mayor de morir por cáncer de pulmón frente a quienes abandonaron ambos productos. A pesar de ello, este riesgo fue inferior al de quienes continuaron fumando tabaco convencional. Estos datos sugieren que, aunque vapear disminuye el peligro en comparación con el tabaquismo activo, sigue siendo una amenaza para la salud pulmonar.
El equipo liderado por Yeon Wook Kim, de la Universidad Nacional de Seúl, alertó sobre la necesidad de matizar los mensajes en torno a las estrategias de reducción de daños. Los investigadores enfatizaron que la alternativa más segura sigue siendo dejar totalmente tanto el tabaco como los dispositivos electrónicos.
En cuanto a los posibles mecanismos que explican esta relación, el estudio menciona la presencia de sustancias químicas en los cigarrillos electrónicos que pueden dañar el ADN, generar estrés oxidativo y provocar cambios epigenéticos. Estos procesos están vinculados con la formación y progresión del cáncer, aunque aún no se ha confirmado una causalidad definitiva entre el vapeo y la enfermedad pulmonar.
Esta investigación aporta evidencias importantes en un contexto donde muchas personas recurren al vapeo como método para abandonar el cigarrillo tradicional. Sin embargo, el balance de riesgos deja claro que los vaporizadores no eliminan totalmente la amenaza asociada al tabaquismo, y que abstenerse completamente de ambos comportamientos ofrece la mejor protección para la salud.