Peter Thiel desarrolla un ambicioso proyecto de centros de datos ubicados en plataformas flotantes en el océano Atlántico. La iniciativa, valuada en aproximadamente 1.000 millones de dólares, representa una nueva línea de negocios para el magnate estadounidense que en años recientes ha trasladado operaciones a Buenos Aires.
El proyecto aprovecha la capacidad de refrigeración natural que ofrecen las aguas oceánicas, reduciendo significativamente los costos operativos que caracterizan a los data centers tradicionales. Esta infraestructura flotante permite ubicar servidores lejos de centros poblados, minimizando además los requisitos de energía auxiliar necesarios para mantener temperaturas óptimas en equipos de procesamiento de datos.
La estructura del negocio combina elementos de innovación tecnológica con logística marítima. Las plataformas operarían como unidades autónomas capaces de conectarse a redes de comunicación global, ofreciendo soluciones de almacenamiento y procesamiento de información desde ubicaciones estratégicas en aguas internacionales.
Este emprendimiento se alinea con los intereses previos de Thiel en infraestructura digital y tecnología de vanguardia. La inversión refleja una apuesta por modelos alternativos de operación que desafían las limitaciones geográficas y energéticas de los centros de datos convencionales, posicionando la iniciativa como un componente potencial de una estrategia más amplia en el sector tecnológico global.