Los ADR argentinos registraron caídas de hasta 3% en las operaciones del mercado, mientras que los bonos soberanos argentinos mostraron un comportamiento contrario con recuperación en sus cotizaciones. El riesgo país se ubicó por encima de los 560 puntos básicos, reflejando las tensiones que persisten en los mercados financieros internacionales.

La divergencia entre el comportamiento de las acciones y la deuda argentina contrasta con el contexto de presiones globales. Los bonos ganaron terreno hacia el cierre del mes, evidenciando cierta búsqueda de posiciones en títulos de renta fija pese a los vientos encontrados que enfrenta la economía mundial.

Esta dinámica de mercado revela una segmentación en las decisiones de inversores: mientras los papeles accionarios sufren ajustes, hay demanda por instrumentos de deuda soberana argentina, una señal que sugiere reposicionamientos en portafolios en función de expectativas diferenciadas sobre el riesgo crediticio del país.