La Fundación Temaikèn llevó adelante un operativo histórico para recibir y atender a más de 700 animales marinos decomisados en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Estos ejemplares, provenientes de Kenia y destinados al comercio ilegal como especies ornamentales, llegaron en estado crítico debido a las condiciones extremas del transporte y la retención en la terminal de cargas.
Entre las 102 especies tropicales confiscadas se encontraron peces como cirujano, globo, león y mariposa, además de pulpos, cangrejos y estrellas de mar. Muchas de estas criaturas no sobrevivieron al viaje que duró aproximadamente 120 horas en bolsas, mientras que los sobrevivientes presentaron un fuerte estado de shock y compromiso en su bienestar.
Ante esta emergencia, Temaikèn activó una sala especialmente equipada para afrontar el desafío, habilitando diez tanques adicionales con sistemas de calefacción, filtración y acondicionamiento del agua para recrear las condiciones adecuadas de hábitat. El trabajo continuado superó las 28 horas, durante las cuales el personal técnico aplicó métodos de triage y cientos de procedimientos de adaptación individual, administrando agua y controlando parámetros como temperatura y salinidad para lograr una transición gradual y reducir el estrés en los animales.
Este operativo fue coordinado por la Brigada de Control Ambiental de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, junto con la Dirección General de Aduanas y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Además, contó con apoyo internacional de organizaciones como IFAW y SeaWorld & Busch Gardens Conservation Fund, cuyos aportes permitieron adquirir equipamiento fundamental para fortalecer la capacidad de respuesta ante delitos ambientales futuros.
La Fundación Temaikèn alertó sobre el aumento del comercio ilegal de mascotas exóticas y especies ornamentales, resaltando que este caso representa el tercer decomiso de fauna marina exótica en menos de un año en Argentina. El rescate no solo implicó una compleja operación logística y veterinaria, sino también un llamado a profundizar los controles y la conciencia sobre el impacto de estas prácticas en los ecosistemas.