El creciente aumento en los costos de construcción en Argentina impulsa una revisión de las alternativas disponibles. En ese marco, la construcción en seco se posiciona como una opción cada vez más valorada, a pesar de que su precio actual por metro cuadrado supera al de la mampostería tradicional. En junio de 2026, el valor para estructuras en acero galvanizado situó el metro cuadrado entre US$1.615 aproximadamente, mientras que la construcción convencional ronda los US$1.435 más IVA.

Este método evita el uso de mezclas húmedas, permitiendo que los materiales se ensamblen mediante fijaciones o encastres en una estructura, lo que elimina tiempos de secado y reduce los plazos totales de obra entre un 25% y un 40% respecto a la construcción tradicional. Esta reducción en los tiempos contribuye a una mayor previsibilidad en los costos finales, una ventaja clave ante la volatilidad del mercado.

Además, la construcción en seco ofrece beneficios en términos de sustentabilidad. Genera menos residuos, facilita el reciclaje de materiales y evita problemas comunes como la humedad estructural. Otro aspecto destacado es el mejor aprovechamiento del espacio útil: las paredes tienen un espesor de entre 14 y 15 centímetros, frente a los 35 a 45 centímetros que suelen tener las construcciones de mampostería, lo que permite optimizar la superficie habitable.

Es importante considerar que desde las elecciones presidenciales en octubre de 2023, los costos de construcción en Argentina han aumentado considerablemente, acumulando un alza del 138% en valor dólar y triplicando casi tres veces el valor desde fines de 2020. Esta escalada hace que alternativas que optimizan tiempos y espacios, como la construcción en seco, ganen relevancia frente a la opción clásica, aunque el factor de mayor costo pueda limitar su adopción.

Expertos del sector atribuyen el reciente aumento del costo en la construcción en seco a cuestiones estacionales y a una demanda creciente de viviendas industrializadas, que requieren estos sistemas de construcción más rápidos y livianos. Por ahora, el equilibrio entre costos y beneficios marca la evaluación que deben hacer desarrolladores y usuarios frente a la elección del método constructivo.