Un momento decisivo cambió el rumbo empresarial de los Lubrano hace más de dos décadas. Sergio Lubrano recuerda una experiencia que marcó ese punto de inflexión: tras intentar comprar un motor para un bote en una tienda náutica local, sin recibir la atención adecuada, decidió que la familia abriría su propio negocio, dedicado a atender a los clientes con un trato personalizado.
La historia de esta familia en General Roca se remonta a finales de los años 70, cuando llegaron atraídos por el pujante movimiento comercial de la ciudad. En sus inicios, la familia trabajaba con una mueblería que también vendía artículos para el hogar y productos para camping, incluyendo embarcaciones pequeñas como botes y canoas. Con el tiempo, diversificaron sus actividades sumando transporte y otros sectores vinculados a sus intereses y habilidades familiares.
El amor por la náutica tiene raíces profundas en la familia Lubrano: Juan Carlos, el padre, tuvo su primera embarcación en 1968. Esa pasión fue el motor que impulsó a sus hijos a convertir aquel gusto personal en un proyecto comercial que en la actualidad cuenta con un showroom único en el país. Este centro se destaca por su amplio stock y la posibilidad de que los clientes puedan ver los productos directamente en el lugar, algo poco común en el sector náutico argentino.
El crecimiento de la empresa siempre estuvo ligado a la región. Los Lubrano decidieron apostar a General Roca para expandirse, conscientes de que las fronteras entre Río Negro y Neuquén se vuelven cada vez más permeables, formando un área metropolitana integrada. Esta perspectiva les permitió aprovechar el flujo constante de personas que transitan entre ambas provincias para trabajar, comprar y desarrollarse, fortaleciendo así su posición en el mercado local.
Según la familia, la fuerza que sostiene el negocio es la unidad y el esfuerzo conjunto. Sergio destaca que la náutica no solo es un rubro comercial para ellos, sino un proyecto nacido de la vocación y el deseo de brindar un servicio diferente, construido con paciencia y trabajo constante a lo largo de más de veinte años.