La llegada de Andoni Iraola a Liverpool ha significado un giro en la dinámica del primer equipo, donde privilegia la acción sobre las largas reuniones y la presencia cercana en el campo de entrenamiento. Su oficina habitual en el complejo de Kirkby suele estar vacía, pues prefiere trabajar entre sus asistentes y jugadores, especialmente en el área destinada a los entrenadores, donde mantiene el contacto directo y constante con su equipo técnico.

Este estilo contrastó con la etapa anterior bajo Arne Slot, ya que la pretemporada bajo Iraola se caracterizó por reuniones más breves y un aumento notable del trabajo práctico sobre el césped, donde el entrenador transmite la mayoría de sus indicaciones y estrategias. El entrenador vasco evita la ostentación o protagonismos innecesarios, optando por un perfil bajo fuera del campo y manteniendo una distancia profesional con los jugadores durante los entrenamientos y en el vestuario.

Entre sus colaboradores en Liverpool están los asistentes que lo acompañaron desde Bournemouth, como Tommy Elphick, Shaun Cooper y Pablo de la Torre, además del cuerpo técnico especializado en porteros y desarrollo individual. Iraola lidera personalmente las sesiones con energía, dando instrucciones precisas y fomentando la comprensión de sus ideas durante las prácticas.

Este cambio también es visible en su asentamiento personal: él y su familia se establecieron en Formby, una localidad cercana al centro de Liverpool donde vivieron entrenadores emblemáticos como Jurgen Klopp, buscando así una mayor conexión con la comunidad local y dejando atrás la distancia que se criticó en su predecesor.

El internacional Milos Kerkez, que siguió a Iraola desde Bournemouth, resaltó que la comunicación del técnico es directa pero mesurada, buscando mantener la igualdad dentro del grupo sin favoritismos y demostrando sus emociones principalmente durante los entrenamientos y partidos, mientras en los espacios cerrados se muestra sereno y profesional.