La pesquería de langostino atraviesa un momento crítico donde los datos científicos, la operativa de la flota y el régimen de gestión se intersectan con intensidad. Según el informe presentado por el INIDEP en una reunión de seguimiento, el recurso se encuentra en su máximo nivel de explotación, aunque mantiene indicadores biológicos favorables.
El análisis se basó en la campaña estival 2026/01 realizada a bordo del BPDestiny, que reemplazó al tradicional BP Bogavante Segundo debido a su indisponibilidad. Para asegurar la comparabilidad con la serie histórica 2017-2025, el instituto aplicó simulaciones estandarizadas del Programa Desarrollo de Artes de Pesca y Métodos de Captura. La evaluación detectó langostino en el 95% de los lances, distribuidos principalmente en el sudeste del Golfo San Jorge y la zona llamada La Pared.
Desde el punto de vista poblacional, se observó una estructura con presencia significativa de juveniles y variaciones territoriales: aguas someras del sur del golfo muestran un alto porcentaje de pre-reclutas y reclutas, en especial dentro de los estratos del Golfo San Jorge. La reproducción refleja que un 44% de las hembras adultas está en condiciones maduras y un 7% impregnada, con menor actividad reproductiva hacia el sur.
La estimación poblacional indicó una abundancia total de 8,6 mil millones de ejemplares y una biomasa de 141.222 toneladas, superando los valores de 2025 pero por debajo de 2024, explicada por el predominio de ejemplares reclutas y tamaños promedio menores. Operativamente, en aguas provinciales ya se capturaron 42.705 toneladas, y el desembarque proyectado para 2026 asciende a 225.039 toneladas. Sin embargo, este dato tiene un sesgo debido a discrepancias entre disponibilidad y accesibilidad efectiva del recurso.
Ante estos resultados, el INIDEP reforzó la necesidad de mantener e intensificar el monitoreo científico y la presencia de observadores a bordo, dado que la pesquería transita una fase compleja que exige mayor control para asegurar la sustentabilidad.
Por su parte, el sector pesquero reclamó revisar las reglas operativas, considerando el nivel alcanzado en la explotación y la importancia de adaptar la gestión para evitar impactos negativos en el recurso y en la actividad económica asociada.