Adultos que pasaron su infancia en los años sesenta y setenta desarrollaron una habilidad clave que los distingue de otras generaciones, según lo que señala la investigación en el campo de la psicología. Los estudios sobre el desarrollo humano en esos períodos identifican rasgos específicos que moldearon la personalidad y las capacidades de quienes vivieron esa etapa.

La psicología del desarrollo ha puesto especial atención en cómo los contextos sociales, culturales y familiares de esa época incidieron en la formación de competencias particulares. Los niños criados durante esa década adquirieron patrones de comportamiento y habilidades adaptativas que respondían a las características propias de su entorno y época.

Estos estudios resaltan que las condiciones de vida, el tipo de interacciones familiares y el acceso a recursos durante la infancia fueron factores determinantes en el desarrollo de capacidades que permanecen en la vida adulta. La investigación psicológica continúa analizando cómo esas experiencias tempranas moldearon tanto habilidades cognitivas como sociales en esta generación.