Las universidades lideran la confianza institucional en Argentina, superando ampliamente a otras entidades públicas y privadas, según una encuesta nacional que evaluó la percepción social sobre diversas instituciones. Con un nivel de confianza cercano al 60%, estas se posicionan como las únicas instituciones que logran cierto respaldo en un contexto generalizado de desconfianza.
En contraste, el Congreso Nacional, los partidos políticos y los sindicatos aparecen como las entidades menos valoradas. Estos actores alcanzan niveles de confianza por debajo del 15%, con el Congreso llegando apenas al 10%. La desconfianza hacia estas instituciones se destaca como un rasgo persistente y profundo del sistema político argentino, reflejando una crisis de legitimidad y respaldo social.
Entre los demás organismos, las Fuerzas Armadas reciben un respaldo intermedio, con poco más del 30% de aprobación, mientras que la Iglesia se sitúa en una posición todavía más baja, alcanzando poco más del 25% de confianza. Esta distribución evidencia una percepción dividida según el tipo de institución, donde las académicas son las que mejor preservan su imagen ante la opinión pública.
El informe también destaca diferencias según la identidad política de los encuestados. Los votantes cercanos a movimientos ligados a la seguridad y el orden, así como los simpatizantes universitarios, confían más en las instituciones académicas y militares. Por otro lado, quienes apoyan al peronismo-kirchnerismo manifiestan un rechazo generalizado hacia casi todas las instituciones, excepto hacia las universidades. Los independientes exhiben el mayor nivel de desconfianza generalizada, aunque también reconocen en parte la legitimidad de las casas de estudio.
Además, la encuesta explora las opiniones sobre el tamaño y rol del Estado en la sociedad argentina. Un poco más de la mitad de los consultados prefieren un Estado mínimo, pero esta preferencia varía radicalmente según la inclinación política. Los simpatizantes del peronismo-kirchnerismo mayoritariamente apoyan un Estado presente y activo, mientras que quienes se identifican con fuerzas más conservadoras o independientes muestran una clara preferencia por un Estado reducido y menos intervencionista.