Marcelo Motta ha construido una carrera sólida dentro del terror psicológico y el suspenso a lo largo de más de tres décadas de escritura. Desde sus primeros textos, su interés se enfocó en los relatos oscuros y complejos, muchos de ellos protagonizados por personajes al borde del desequilibrio mental. Su libro debut, Trece cuentos oscuros, marcó el inicio de una producción que hoy suma diez títulos, incluyendo su obra más reciente, Maldita estirpe.
El autor explicó que aunque en sus comienzos exploró varios géneros, fue la inclinación hacia la oscuridad la que definió su camino literario. A diferencia de la moda actual en torno al terror, su trabajo está enraizado en experiencias y relatos que viene desarrollando desde hace más de veinte años, previos al auge reciente del género.
Para Motta, la inspiración puede surgir de fuentes variadas e inesperadas, como sueños o anécdotas, así como de películas y libros que dejan huella. Durante la entrevista resaltó la influencia de Stephen King, quien, a su juicio, destaca por mostrar el terror en situaciones cotidianas, una capacidad que él valora mucho aunque no intenta imitar directamente. Su enfoque propio se orienta hacia historias con personajes conflictivos y psicológicamente complejos.
Junto a su esposa, la escritora Silvia Salgado, trabaja en Al borde de la locura, un proyecto que reúne relatos donde exploran la crueldad humana y los conflictos internos. Este libro refleja su interés común en adentrarse en temas relacionados con la fragilidad mental y la psicología oscura.