El regreso de Mario Pergolini a la televisión abierta con su programa Otro Día Perdido no estuvo exento de controversias. Aunque lleva dos años al aire con un formato que parecía buscar novedad, un comentario desafortunado sobre un caso reciente de femicidio desató críticas severas entre televidentes y usuarios en redes sociales, quienes lo acusaron de reproducir un humor machista propio de décadas pasadas.
El conductor hizo un comentario sobre el femicidio de Carolina Flores, ex reina de belleza asesinada por su suegra, sugiriendo que el responsable podría «ahorrarse dos regalos para el Día de la Madre». Este tipo de bromas sobre hechos de extrema gravedad no solo causaron repudio, sino que también reabrieron el debate acerca de la responsabilidad de los medios frente a la violencia de género.
En cuanto al caso, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México investiga el femicidio bajo el protocolo correspondiente y ha solicitado a Interpol una ficha roja para detener a Erika María “N”, acusada de haber asesinado y luego huido.
Desde el Observatorio Mumala, Luisina Blanco, licenciada en Trabajo Social, cuestionó la postura de Pergolini y vinculó el chiste con un contexto mediático de los años 90, donde bromear sobre la violencia contra las mujeres era común y naturalizado. Subrayó que, en un país donde sólo en los primeros meses del año se contabilizaron 90 femicidios y cerca de 400 intentos, la trivialización de la violencia entorpece la construcción de una conciencia social responsable.
Blanco destacó el impacto negativo que tienen los medios masivos cuando banalizan hechos violentos y velan una problemática que afecta a miles de mujeres a diario. Esta postura pone en evidencia la necesidad de actualizar el lenguaje y los límites del humor en pantalla, adaptándolos a una realidad que demanda respeto y comprensión frente a estas tragedias.
Mario Pergolini, reconocido por haber conducido históricos programas de radio y televisión y por ser uno de los creadores del emblemático ciclo de humor Caiga Quien Caiga, enfrenta ahora cuestionamientos sobre si su estilo permanece anclado en tiempos sin perspectiva crítica hacia la violencia machista.
El debate pone en foco la transformación pendiente en la televisión abierta, en un momento en que el público exige una mirada más sensible y acorde con los desafíos sociales actuales, sobre todo en materia de género y respeto a las víctimas.