Con una larga trayectoria en teatro infantil, Raúl Ángeles Flores abre un nuevo capítulo en su carrera artística con “Voy a apagar el fuego”, una obra dirigida a adultos que se estrenó en La Plata. Esta producción conjunta entre México y Argentina ofrece una mirada íntima y fragmentada sobre la vida de un hombre, marcada por la memoria, los vínculos afectivos y las heridas emocionales, donde el fuego funciona como potente metáfora.
Más allá de la línea tradicional que recorría su producción para niños, esta pieza se presenta en el Teatro Dynamo en varias funciones durante mayo, explorando recuerdos personales y escenas que abordan desde la infancia hasta la adultez, con cruce de violencia, deseo y silencios que hablan en el lenguaje del fuego, entendido aquí como juego, amenaza, refugio y castigo.
Raúl Ángeles Flores, originario de Querétaro, comenzó su labor artística a los 12 años en La Gaviota Teatro y se ha destacado como actor, director, dramaturgo y artista multidisciplinario. Su obra para el teatro infantil ha girado por varios países y se ha caracterizado por la relación entre arte, comunidad y sensibilidad social, además de incursionar en el teatro científico con colaboraciones junto a investigadores. Obras como “Colibrí, o la misteriosa historia de cómo se apagó el sol” y “Eureka” reflejan esa búsqueda constante.
El vínculo con Argentina comenzó tiempo atrás a partir de encuentros artísticos y personales. En un festival en México, Flores conoció a Jazmín García Sathicq, co-directora de la obra, con quien consolidó una relación basada también en afinidades culturales como el mate. En noviembre, durante un taller en la Escuela de Teatro de La Plata, compartió una de sus obras infantiles y, además, presentó el texto de esta propuesta para adultos, que recibió la inmediata aprobación para su puesta en escena.
“Voy a apagar el fuego” se inspira en emociones profundas y marcas de la infancia que quedan impresas en la vida adulta, invitando al público a recorrer esos recuerdos entrelazados con el símbolo del fuego como un elemento que comunica lo que a veces las palabras no pueden expresar.