En un contexto dominado por plataformas digitales, New Zonic se mantiene como uno de los pocos videoclubes que aún funcionan en Argentina. Fundado en 1984, en Bariloche, este local lleva más de 40 años de actividad continua, ofreciendo a sus clientes una alternativa distinta para acceder a películas, incluso cuando el streaming domina el mercado.
Carlos Suez, su dueño y fundador, de 80 años, señala que la clave para resistir el paso del tiempo fue adaptarse a las nuevas formas de consumo audiovisual. Originalmente alquilaban películas en formato VHS, luego migraron a CD, Blue Ray y 3D, hasta llegar al formato digital que entregan hoy en pendrives desde su local cercano al Centro Cívico de Bariloche.
En épocas de auge hubo hasta 40 videoclubes en Bariloche, pero muchos cerraron tras la llegada de franquicias como Blockbuster y los servicios online. No obstante, Carlos destaca que la extensión territorial y las limitaciones de internet en algunas zonas le han permitido conservar una clientela estable. Además, subraya que una parte del público valora el acceso a títulos difíciles de encontrar en las plataformas digitales.
Este veterano emprendedor recuerda que sus primeros clientes son hoy los padres y abuelos de nuevos usuarios que confían en sus recomendaciones, basadas en su amplio conocimiento cinematográfico y literario. Su colección supera los 25 mil títulos, consolidando un archivo que combina lo popular con lo especializado.
Antes de la era digital, el videoclub llegó a alquilar más de 500 películas por día y tuvo empleados a cargo, aunque ahora Carlos administra el negocio junto a su hija. A pesar de saber que eventualmente la actividad podría desaparecer, insiste en disfrutar del oficio y en transmitir su experiencia generacional.
La historia de New Zonic refleja no solo la evolución del consumo de cine, sino también el valor de los espacios físicos que aún conservan sentido para quienes buscan algo más que la inmediatez del streaming.