Taty Almeida, histórica militante de derechos humanos y presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, falleció a los 95 años, dejando un legado imborrable en la memoria social y política argentina. Su voz fue un pilar fundamental en la lucha contra la impunidad del terrorismo de Estado y en la promoción de políticas de Memoria, Verdad y Justicia.

En sus redes sociales, la expresidenta Cristina Kirchner la recordó con un mensaje breve pero cargado de significado: destacó su incansable lucha y la manera en que honró la vida. Su reconocimiento se sumó a las numerosas muestras de dolor y respeto que expresó la sociedad tras confirmarse su fallecimiento en el Hospital Italiano.

Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, conocida como Taty Almeida, enfrentó el secuestro y la desaparición de su hijo Alejandro en 1975, un episodio que transformó su vida y la llevó a convertirse en una figura emblemática de la resistencia pacífica. Alejandro, militante del ERP y estudiante de medicina, permanece desaparecido tras ser capturado por la Triple A, hecho que impulsó a Almeida a buscar justicia por décadas.

Durante más de cincuenta años, su lucha transitó desde las calles hasta escenarios internacionales, llevando siempre el pañuelo blanco que se convirtió en símbolo de las Madres de Plaza de Mayo. Su compromiso fue reconocido incluso por la Universidad de Buenos Aires, que le otorgó un Doctorado Honoris Causa por su trabajo en la denuncia de crímenes de lesa humanidad.

Al recibir este reconocimiento, Almeida destacó que la lucha—representada no solo por ella, sino por todas las madres—es la única que no se debe abandonar. Su legado profesional y humano permanece vigente como un llamado permanente a la defensa de los derechos y la búsqueda de justicia en Argentina.