El número de empresas con personal registrado en Argentina se redujo de manera significativa desde el comienzo del gobierno de Javier Milei, alcanzando una cifra que supera incluso las pérdidas durante el periodo más crítico de la pandemia de Covid-19. Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, cerraron más de 24.400 unidades productivas, lo que equivale a una caída del 4,8% del total según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

Esta merma empresarial se manifiesta además en un récord histórico para los primeros 27 meses de mandato, con una pérdida acumulada que supera las cifras de las administraciones anteriores, mostrando un debilitamiento sostenido del tejido productivo. Un informe de Fundar reveló que mientras entre febrero de 2020 y septiembre de 2021, en el peor momento de la pandemia, se cerraron 21.405 empresas, en el actual período ya superó esa cifra y se suma un descenso mensual constante en 17 meses consecutivos.

La reducción afecta también al empleo formal, donde la cobertura del sistema de riesgos del trabajo perdió más de 320 mil trabajadores en ese mismo lapso. No obstante, esta baja fue compensada en parte por el crecimiento del sector de trabajadores cuentapropistas, mayoría no registrados, lo que muestra un traslado de la fuerza laboral hacia la informalidad.

El impacto se concentra en sectores sensibles a la coyuntura económica y financiera, especialmente transporte y almacenamiento, que perdió más del 15% de sus empresas, seguido por actividades inmobiliarias y construcción, ambas con caídas cercanas o superiores al 9%. Las consecuencias regionales también son desiguales: mientras Neuquén fue la única provincia que aumentó la cantidad de empleadores debido al auge de Vaca Muerta, otras como La Rioja, Catamarca y Chaco sufrieron pérdidas superiores, vinculadas a su dependencia industrial y de la construcción.

Además del cierre de empresas, especialistas y documentos oficiales señalan una desaceleración en la creación de nuevas empresas que agrava la situación. La Secretaría de Trabajo indica que el descenso no se debe solo a una mayor cantidad de bajas, sino también a una baja en la “natalidad empresarial”, es decir, la cantidad de firmas nuevas que se abren no compensa las que desaparecen.