Con una sólida actuación defensiva y una ofensiva efectiva, Gimnasia logró consolidar su ventaja en la serie final de la Liga Nacional al vencer a Quimsa en los dos primeros encuentros. El equipo dirigido por Pablo Favarel se impuso inicialmente como visitante y luego aseguró la victoria en casa, quedando a solo dos triunfos del campeonato.
En el primer partido, el "Verde" mostró intensas defensas, con siete tapones y diez recuperos, además de una circulación de balón que generó 20 asistencias, muy por encima de las 14 de Quimsa. Su eficiencia en tiros de dos puntos llegó al 61%, mientras que desde el perímetro logró un 36%, números que contrastaron con los bajos porcentajes de su adversario, que apenas alcanzó un 44% en tiros de dos y un 27% en triples.
Aunque Quimsa logró dominar la lucha por los rebotes, esa supremacía no se tradujo en puntos ni en constancia ofensiva durante el partido. El equipo santiagueño tendrá que reaccionar rapidamente para evitar quedar muy comprometido en la serie, ya que ahora enfrentará la presión de jugar en casa con un marcador adverso.
El historial entre ambos favorece ampliamente a Quimsa, con más victorias en enfrentamientos previos, pero el presente muestra un cambio de roles. Este año cada equipo ganó su partido de local en la fase regular, pero en estas finales Gimnasia tomó la delantera gracias a su concentración y respuestas colectivas.
El segundo juego, ajustado y con un marcador final de 80 a 79, reafirmó el carácter competitivo de Gimnasia, que aprovecha su momento para distanciarse antes de que la serie se traslade a Comodoro Rivadavia. El segundo capítulo de la final prometía, y cumplió, en intensidad y expectativa para ambos conjuntos que buscan el título nacional.