Antonio Ubaldo Rattín, uno de los grandes símbolos de Boca Juniors y de la Selección argentina, murió a los 89 años. Su carrera estuvo marcada por una dedicación exclusiva al club xeneize, defendiendo sus colores y liderando el mediocampo durante más de una década.
Rattín ingresó a las divisiones juveniles de Boca en 1955 y debutó en primera al año siguiente, con apenas 19 años, en un clásico ante River en la Bombonera. Desde ese momento, su nombre se consolidó como sinónimo de compromiso y temperamento en el equipo azul y oro. Participó en múltiples títulos nacionales, entre ellos los campeonatos de 1962, 1964, 1965 y 1969, además de conquistar la Copa Argentina de 1969. Su rol fundamental quedó reflejado en las más de 600 presentaciones y más de 50 goles con la camiseta boquense.
Su figura no solo brilló a nivel de club. Con la selección nacional, disputó los mundiales de 1962 en Chile y de 1966 en Inglaterra. En este último torneo, Rattín fue capitán y protagonizó un episodio que pasó a la historia: durante el partido de cuartos de final frente a Inglaterra, fue expulsado en Wembley, en un contexto donde la falta de comunicación sobre la sanción llevó a una confusión prolongada. Este hecho se relaciona con la posterior introducción de las tarjetas amarilla y roja en los mundiales. Además, formó parte del equipo que ganó la Copa de las Naciones en Brasil, un torneo en el que Argentina se impuso sin recibir goles a rivales como Portugal, Inglaterra y el local Brasil.
Su carrera oficial en Boca cerró en 1970, con un partido ante Unión, seguido por un homenaje poco habitual para la época: un encuentro de despedida en la Bombonera que reconoció su trascendencia como jugador y referente. Tras su retiro, ensayó la dirección técnica, incluso al frente de Boca, y luego desarrolló actividades en el ámbito político.
Boca Juniors le rindió tributo en vida erigiendo una estatua en el Museo de la Pasión Boquense. Su fallecimiento generó multitud de expresiones de respeto y afecto dentro del fútbol argentino, especialmente entre los hinchas xeneizes, que lo recuerdan como un emblema del carácter y la entrega.