Nicolás “Bocha” Caldentey se ganó un lugar destacado entre los seguidores argentinos durante el Mundial 2026, transformándose en una figura viral y querida gracias a su carisma y su icónica bandera con la leyenda “Cipo Capo del Sur”. Su viaje para acompañar a la Selección Argentina implicó un esfuerzo económico considerable, que incluyó pasajes, entradas y traslados, un desafío que contó en detalle en su conversación con LU19.

Entre las anécdotas que Caldentey acumuló durante el torneo, una de las más llamativas fue la complicada situación que vivió en un aeropuerto al llegar con compresas químicas para mantener fría una zona lesionada en una pierna. La confusión llevó al cierre temporal del aeropuerto y a una amenaza de deportación por sospechas de llevar explosivos, situación que finalmente se aclaró pero generó un retraso en su itinerario.

A diferencia de viajes anteriores, este desafío lo emprendió solo, aunque ya tiene prevista una promesa con su familia: si Argentina avanza a las semifinales, planearán juntos un viaje a Atlanta. Esta declaración muestra su compromiso y la unión familiar que el Mundial despierta en los seguidores del equipo. Además, “Bocha” no solo atrae miradas por su historia personal, sino porque representa con orgullo a Cipolletti en la gran fiesta del fútbol a nivel internacional.

El reconocimiento popular también se reflejó en un gesto de la organización del Mundial, que le otorgó una platea preferencial para el partido de cuartos de final frente a Suiza, reconocimiento que se suma a la viralización de un desafío que lanzó a los hinchas ingleses y que circuló ampliamente en redes sociales. Esta mezcla entre pasión, esfuerzo y simpatía convirtió a Nicolás Caldentey en uno de los personajes más destacados entre los fanáticos argentinos que viajaron a apoyar a Lionel Messi y su equipo.